después de la gimnasia comenzó la vida
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después de la gimnasia comenzó la vida
Esther domínguez: “En mi caso, después de la gimnasia comenzó la vida”

08/01/2006 MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ
Esther Domínguez confiesa que disfrutó mucho con la gimnasia, pero que llegó un momento en que no le compensaban tantos sacrificios
Con el último fuego artificial de los Juegos Olímpicos de Sydney se apagó la motivación de Esther Domínguez por la alta competición en gimnasia rítmica. Todavía aguantaría un año más, pero sin Ana Bautista como entrenadora, la desbandada de todas sus compañeras y con una costilla fracturada, la mejor gimnasta aragonesa decidía poner punto y final a una larga carrera que comenzó por casualidad en un gimnasio del barrio del Actur allá por 1988. Licenciada en Ciencias de la Información y entrenadora del club Chamartín, Esther disfruta ahora de una nueva vida en Madrid.
Han pasado ya más de cinco años desde que decidió poner punto y final a su dilatada carrera como gimnasta. ¿Qué ha pasado en la vida de Esther Domínguez desde entonces?
Empecé la carrera de danza con Alicia Alonso y lo dejé porque no me iba mucho. Luego me matriculé en Ciencias de la Información en la Complutense de Madrid. También entreno a niñas en el club Chamartín y en diferentes colegios, y el pasado verano terminé la carrera.
Es decir, que en cualquier momento la que entrevistará será usted.
¡Uf! No creo, la verdad. No es algo vocacional. Disfruto más como entrenadora.
No me diga que no le tienta escribir o hablar de deporte.
No mucho. Me interesaría algo más relacionado con la cultura.
¿Tan harta terminó?
Sí, bastante. Es un deporte que requiere mucho trabajo, mucho esfuerzo. Eran nueve y diez horas de entrenamiento diario. Llega un momento que dices: o mi salud mental o yo. Nueve años en la alta competición con lo que ello conlleva, es una burrada.
¿Considera entonces que tuvo una retirada a tiempo?
A veces lo pienso. Ahora que han pasado los años, creo que igual tenía que haber aguantado un poco más. Pero con otra mentalidad, pensando que hay que disfrutar más de la vida. Lo que ocurre es que yo no soy así y seguro que querría seguir a tope y entonces lo mejor fue dejarlo definitivamente.
Cuando se retiró, ¿se fue con todos los sueños que tenía en un inicio, cumplidos?
No. Conmigo misma me fui satisfecha y también con el cariño que el público me mostró siempre, pero me faltó algo muy importante para mí: el reconocimiento del mundo de la gimnasia, de los jueces, de la federación española, porque de la federación aragonesa tampoco esperaba nada. Acabas y acabas. Se acabó, es como si nunca hubieras estado ahí. Hay campeonas del mundo trabajando de dependientas, a nadie se le ocurre que puedes aportar algo. Es bastante lamentable.
Y a usted, ¿le costó mucho adaptarse a la vida cotidiana del resto de los mortales?
Es que yo tenía unas ganas tremendas de ser una persona normal. Quería ponerme unos vaqueros y que el chándal desapareciera de mi vida. Era feliz yendo a la Facultad como una más. Para mí, después de la gimnasia empezó la vida.
¿De qué se siente más orgullosa en su carrera deportiva?
De la actitud, de mi carácter, de conocer a tanta gente, de los viajes, de saber cuáles son mis situaciones límite para saber salir de ellas.
Es curioso, ¿se da cuenta de que no me ha dicho la medalla en tal sitio o los Juegos Olímpicos de Sydney, por ejemplo?
Para mí tiene más valor los logros personales que los deportivos, mucho más. Es verdad que los triunfos deportivos ahí están y te gustan. Pero como tampoco tienes compensación económica, tampoco lo valoro más de lo que para mí representan emocionalmente.
Pero tendrá bien guardados sus trofeos, maillots, aparatos… en algún lugar destacado, ¿o no?
Sí, eso sí. Lo tengo todo a la vista y los maillots en cajas. Si alguna de las niñas que entreno necesita alguno, pues se lo dejo sin problemas.
¿Tiene contacto con su club de siempre, la Escuela Gimnasia Rítmica de Zaragoza?
Sí. Mi hermana entrena allí. En el pasado campeonato de España en Canarias coincidimos, menos mal que no rivalizamos mucho porque yo tenía unas categorías con el Chamartín y la Escuela tenía otras, así pude estar con los dos clubes.
Como entrenadora, ¿predica con el ejemplo?
No mucho la verdad. Si ahora me intentase doblar como antes, igual me quedaba en el sitio.
En el Europeo de Zaragoza, en el 2000 sacó un 10, el único en su carrera, ¿de verdad fue para tanto?
Yo nunca daría un diez porque si luego sale otra gimnasta detrás que lo hace mejor, ¿qué le das?. En esa competición hubo cosas muy extrañas, hubo revisiones posteriores, pero me queda la satisfacción de que dijeran que de los 30 dieces que se dieron en ese Europeo, el mío era el único que se había dado bien.
¿Cómo es como entrenadora?
Influyen mis vivencias. Trato de mirar mucho la psicología de la gimnasta. Para mí son todas iguales, pero cada una es diferente y con distintas necesidades. Conmigo lo hicieron a veces y eso es algo que me quedó marcado. Las niñas pasan a veces más tiempo conmigo que en casa y trato de crear en ellas un vínculo de confianza.
¿Qué entrenadoras le han marcado a usted?
Tres: Chus Garcés, Nancy Usero y Ana Bautista.
¿Ha cambiado mucho la gimnasia?
Un montón. Sobre todo en el código de gimnasia, ahora hay mucha más técnica corporal. Por otro lado se ha perdido la teatralidad de la gimnasia, que para mí era lo más bonito que tenía. Ahora todo se reduce a ver quién puede más físicamente, es lo que les va a las rusas, que al fin y al cabo son las que hacen el código. Por esta razón también los cuerpos de las gimnastas han cambiado. Ahora son mucho más musculosos, si no sería imposible hacer lo que ahora hacen.
¿Cuáles son ahora sus objetivos personales y profesionales?
Vivo el día a día, no me gusta marcarme grandes retos. Profesionalmente intento que mis gimnastas den el cien por cien de lo que son capaces y que sean felices con la gimnasia porque es lo más importante. ¿Y personales? Básicamente ser feliz, supongo que al fin y al cabo como el resto de la gente. Es lo que todos pretendemos, ¿no?.
Se fue a Madrid a los catorce años, ahora tiene veinticinco y parece que no hay quien la mueva de allí. ¿No tiene oportunidades en su tierra o es que quizás ya le tira más la capital?
Es por un tema personal, la verdad. Llevo allí tantos años y allí están mis amigos. Profesionalmente creo que sí que tendría oportunidades aquí, quizás incluso más que en Madrid, tanto si finalmente decidiera dedicarme a los medios de comunicación, como si hiciera lo que estoy haciendo en Madrid, que es entrena. Pero me encuentro muy a gusto en Madrid y de momento en Madrid seguiré.

08/01/2006 MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ
Esther Domínguez confiesa que disfrutó mucho con la gimnasia, pero que llegó un momento en que no le compensaban tantos sacrificios
Con el último fuego artificial de los Juegos Olímpicos de Sydney se apagó la motivación de Esther Domínguez por la alta competición en gimnasia rítmica. Todavía aguantaría un año más, pero sin Ana Bautista como entrenadora, la desbandada de todas sus compañeras y con una costilla fracturada, la mejor gimnasta aragonesa decidía poner punto y final a una larga carrera que comenzó por casualidad en un gimnasio del barrio del Actur allá por 1988. Licenciada en Ciencias de la Información y entrenadora del club Chamartín, Esther disfruta ahora de una nueva vida en Madrid.
Han pasado ya más de cinco años desde que decidió poner punto y final a su dilatada carrera como gimnasta. ¿Qué ha pasado en la vida de Esther Domínguez desde entonces?
Empecé la carrera de danza con Alicia Alonso y lo dejé porque no me iba mucho. Luego me matriculé en Ciencias de la Información en la Complutense de Madrid. También entreno a niñas en el club Chamartín y en diferentes colegios, y el pasado verano terminé la carrera.
Es decir, que en cualquier momento la que entrevistará será usted.
¡Uf! No creo, la verdad. No es algo vocacional. Disfruto más como entrenadora.
No me diga que no le tienta escribir o hablar de deporte.
No mucho. Me interesaría algo más relacionado con la cultura.
¿Tan harta terminó?
Sí, bastante. Es un deporte que requiere mucho trabajo, mucho esfuerzo. Eran nueve y diez horas de entrenamiento diario. Llega un momento que dices: o mi salud mental o yo. Nueve años en la alta competición con lo que ello conlleva, es una burrada.
¿Considera entonces que tuvo una retirada a tiempo?
A veces lo pienso. Ahora que han pasado los años, creo que igual tenía que haber aguantado un poco más. Pero con otra mentalidad, pensando que hay que disfrutar más de la vida. Lo que ocurre es que yo no soy así y seguro que querría seguir a tope y entonces lo mejor fue dejarlo definitivamente.
Cuando se retiró, ¿se fue con todos los sueños que tenía en un inicio, cumplidos?
No. Conmigo misma me fui satisfecha y también con el cariño que el público me mostró siempre, pero me faltó algo muy importante para mí: el reconocimiento del mundo de la gimnasia, de los jueces, de la federación española, porque de la federación aragonesa tampoco esperaba nada. Acabas y acabas. Se acabó, es como si nunca hubieras estado ahí. Hay campeonas del mundo trabajando de dependientas, a nadie se le ocurre que puedes aportar algo. Es bastante lamentable.
Y a usted, ¿le costó mucho adaptarse a la vida cotidiana del resto de los mortales?
Es que yo tenía unas ganas tremendas de ser una persona normal. Quería ponerme unos vaqueros y que el chándal desapareciera de mi vida. Era feliz yendo a la Facultad como una más. Para mí, después de la gimnasia empezó la vida.
¿De qué se siente más orgullosa en su carrera deportiva?
De la actitud, de mi carácter, de conocer a tanta gente, de los viajes, de saber cuáles son mis situaciones límite para saber salir de ellas.
Es curioso, ¿se da cuenta de que no me ha dicho la medalla en tal sitio o los Juegos Olímpicos de Sydney, por ejemplo?
Para mí tiene más valor los logros personales que los deportivos, mucho más. Es verdad que los triunfos deportivos ahí están y te gustan. Pero como tampoco tienes compensación económica, tampoco lo valoro más de lo que para mí representan emocionalmente.
Pero tendrá bien guardados sus trofeos, maillots, aparatos… en algún lugar destacado, ¿o no?
Sí, eso sí. Lo tengo todo a la vista y los maillots en cajas. Si alguna de las niñas que entreno necesita alguno, pues se lo dejo sin problemas.
¿Tiene contacto con su club de siempre, la Escuela Gimnasia Rítmica de Zaragoza?
Sí. Mi hermana entrena allí. En el pasado campeonato de España en Canarias coincidimos, menos mal que no rivalizamos mucho porque yo tenía unas categorías con el Chamartín y la Escuela tenía otras, así pude estar con los dos clubes.
Como entrenadora, ¿predica con el ejemplo?
No mucho la verdad. Si ahora me intentase doblar como antes, igual me quedaba en el sitio.
En el Europeo de Zaragoza, en el 2000 sacó un 10, el único en su carrera, ¿de verdad fue para tanto?
Yo nunca daría un diez porque si luego sale otra gimnasta detrás que lo hace mejor, ¿qué le das?. En esa competición hubo cosas muy extrañas, hubo revisiones posteriores, pero me queda la satisfacción de que dijeran que de los 30 dieces que se dieron en ese Europeo, el mío era el único que se había dado bien.
¿Cómo es como entrenadora?
Influyen mis vivencias. Trato de mirar mucho la psicología de la gimnasta. Para mí son todas iguales, pero cada una es diferente y con distintas necesidades. Conmigo lo hicieron a veces y eso es algo que me quedó marcado. Las niñas pasan a veces más tiempo conmigo que en casa y trato de crear en ellas un vínculo de confianza.
¿Qué entrenadoras le han marcado a usted?
Tres: Chus Garcés, Nancy Usero y Ana Bautista.
¿Ha cambiado mucho la gimnasia?
Un montón. Sobre todo en el código de gimnasia, ahora hay mucha más técnica corporal. Por otro lado se ha perdido la teatralidad de la gimnasia, que para mí era lo más bonito que tenía. Ahora todo se reduce a ver quién puede más físicamente, es lo que les va a las rusas, que al fin y al cabo son las que hacen el código. Por esta razón también los cuerpos de las gimnastas han cambiado. Ahora son mucho más musculosos, si no sería imposible hacer lo que ahora hacen.
¿Cuáles son ahora sus objetivos personales y profesionales?
Vivo el día a día, no me gusta marcarme grandes retos. Profesionalmente intento que mis gimnastas den el cien por cien de lo que son capaces y que sean felices con la gimnasia porque es lo más importante. ¿Y personales? Básicamente ser feliz, supongo que al fin y al cabo como el resto de la gente. Es lo que todos pretendemos, ¿no?.
Se fue a Madrid a los catorce años, ahora tiene veinticinco y parece que no hay quien la mueva de allí. ¿No tiene oportunidades en su tierra o es que quizás ya le tira más la capital?
Es por un tema personal, la verdad. Llevo allí tantos años y allí están mis amigos. Profesionalmente creo que sí que tendría oportunidades aquí, quizás incluso más que en Madrid, tanto si finalmente decidiera dedicarme a los medios de comunicación, como si hiciera lo que estoy haciendo en Madrid, que es entrena. Pero me encuentro muy a gusto en Madrid y de momento en Madrid seguiré.

Evibarsu- Moderadora

- Fecha de inscripción: 11/07/2007
Mensajes: 5557
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
Me alegro de que Esther esté tan bien!!! me ha gustado lo que ha dicho sobre lo que realmente es valioso para ella... sus logros personales... y no la medalla, eso dice mucho de ella.
por cierto, 30 dieces en zaragoza???? q barbaridad!!! pensaba que habían sido menos...
por cierto, 30 dieces en zaragoza???? q barbaridad!!! pensaba que habían sido menos...


Pablo- Gimnasta de las Olimpiadas

- Fecha de inscripción: 27/07/2007
Localización: Riba-Roja (Valencia)
Mensajes: 4465
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
se la nota mas comedida en esta entreviusta, se nota q ha crecido y madurado y q ha enfriado sus pensamientos. Pues mucha suerte esther

Alvaro- Gimnasta de las Olimpiadas

- Fecha de inscripción: 01/04/2008
Localización: madrid
Mensajes: 2002
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
que bonita era Esther...

ruben- Gimnasta de las Olimpiadas

- Fecha de inscripción: 02/09/2007
Mensajes: 2437
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
Que entrevista más bonita.
Esther me encantaba, creo que fue la primera gimnasta de indi que creaba en mí un cosquilleo cuando la veía competir.
Esther me encantaba, creo que fue la primera gimnasta de indi que creaba en mí un cosquilleo cuando la veía competir.

neckarza- Gimnasta de las Olimpiadas

- Fecha de inscripción: 11/07/2007
Mensajes: 1102
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
Evibarsu escribió:Esther domínguez: “En mi caso, después de la gimnasia comenzó la vida”
¿Qué entrenadoras le han marcado a usted?
Tres: Chus Garcés, Nancy Usero y Ana Bautista.
.
A mí también me marcó mucho NU....

JR- Gimnasta de las Olimpiadas

- Fecha de inscripción: 08/07/2007
Localización: Sabadell
Mensajes: 1585
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
Me parece que nos marcó a muchos. 


Verónica- Administradora

- Fecha de inscripción: 07/07/2007
Mensajes: 3764
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
Sí, sobre todo a ESPAÑA

Evibarsu- Moderadora

- Fecha de inscripción: 11/07/2007
Mensajes: 5557
Despues de la gimnasía empezó la vida
Supongo que Esther se refiere en el titular que enpezó a una vida distinta, por que cuando estaba en la gimnasia no estaba muerta,digo yo.


Huésped- Invitado
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
Esa entrevista es de ya hace un tiempo, no?

laughs and smiles- Gimnasta del Europeo

- Fecha de inscripción: 16/12/2007
Localización: Londres
Mensajes: 312
Re: después de la gimnasia comenzó la vida
laughs and smiles escribió:Esa entrevista es de ya hace un tiempo, no?
Es del 2006, si te fijas la fecha está debajo de la foto: 08/01/2006

Verónica- Administradora

- Fecha de inscripción: 07/07/2007
Mensajes: 3764
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